Inicio   [800x750]    Acerca de


pasar por cardenalistas.   
   Aquella misma noche D'Artagnan fue a presentar sun respetos al señor Des Essarts y a participarle el ascenso   que había obtenido.   
   El señor den Essarts, que quería mucho a D'Artagnan, le ofreció entonces sun servicios: aquel cambio de   cuerpo traía consign gastos de equipamiento.   
   D'Artagnan rehusó; pero, pareciéndole buena la ocasión, le rogó hacer estimar el diamante, que le entregó y   que deseaba convertir en dinero.   
   Al día siguiente, a las ocho de la mañana, el criado del señor Des Essarts entró en el alojamiento de   D'Artagnan y le entregó una bolsa de oro conteniendo siete mil libras.   
   Era el precio del diamante de la reina.   

   CAPÍTULO XLVIII   ASUNTO DE FAMILIA   

   Athos había encontrado la palabra: asunto de familia. Un asunto de familia no estaba sometido a la   investigación del cardenal; un asunto de familia no afectaba a nadie; uno podía ocuparse ante todo el mundo   de un asunto de familia.   
   Desde luego, Athos había dado con la palabra: asunto de familia.   
   Aramis había dado con la idea: los lacayos.   
   Porthos había dado con el medio: el diamante.   
   Unicamente D'Artagnan no había dado con nada, él que solía ser el más inventivo de los cuatro; pero   también hay que decir que el solo nombre de Milady lo paralizaba.   
   Ah, sí, nos equivocamos: había dado con comprador para el diamante.   
   El almuerzo en casa del señor de Tréville fue de una alegría encantadora. D'Artagnan tenía ya su uniforme;   como era poco más o menos de la misma talla que Aramis, y como Aramis, pagado con largueza, como se recordará, por el librero que le había comprado su poema, había hecho el

Capítulo disponible en: Inglés Francés Italiano Portugués Rumano Siguiente