Inicio   [800x750]    Acerca de


Pointe: se hará a la vela mañana por la mañana.   
   -Entonces, ¿es preciso que vaya allí esta noche?   -Ahora mismo, es decir, cuando hayáis recibido mis instrucciones. Dos hombres que encontraréis a la puerta   al salir os servirán de escolta; me dejaréis salir a mí primero; luego, media hora después de mí, saldréis vos.   
   -Sí, monseñor. Ahora volvamos a la misión que tenéis a bien encargarme; y como quiero seguir mereciendo   la confianza de Vuestra Eminencia, dignaos exponérmela en términos claros y precisos para que no cometa ningún error.   
   Hubo un instante de profundo silencio entre los dos interlocutores; era evidente que el cardenal media por   adelantado los términos en que iba a hablar y que Milady reunía todas sus facultades intelectuales para comprender las cosas que él iba a decir y grabarlas en su memoria cuando estuviesen dichas.   
   Athos aprovechó ese momento para decir a sus dos compañeros que cerraran la puerta por dentro y para   hacerles seña de que vinieran a escuchar con él.   
   Los dos mosqueteros, que amaban la comodidad, trajeron una silla para cada uno de ellos y otra silla para   Athos. Los tres se sentaron entonces con las cabezas juntas y el oído al acecho.   
   -Vais a partir para Londres -continuó el cardenal-. Una vez llegada a Londres, iréis en busca de Buckingham.   
   -Haré observar a Su Eminencia -dijo Milady-que, desde el asunto de los herretes de diamantes, que el duque   siempre sospechó obra mía, Su Gracia desconfía de mí.   
   -Esta vez -dijo el cardenal- no se trata de captar su confianza, sino de presentarse franca y lealmente a él   como negociadora.   
   -Franca y lealmente -repitió Milady con una indecible expresión de

Capítulo disponible en: Inglés Francés Italiano Portugués Rumano Siguiente