Inicio   [800x750]    Acerca de


   Todo fue bien hasta Chantilly, adonde llegaron hacia las ocho de la mañana. Había que desayunar.   Descendieron ante un albergue que recomendaba una muestra que representaba a San Martín dando la mitad   de su capa a un pobre. Ordenaron a los lacayos no desensillar los caballos y mantenerse dispuestos para volver   a partir inmediatamente.   
   Entraron en la sala común y se sentaron en una mesa.   
   Un gentilhombre que acababa de llegar por la ruta de San Martín estaba sentado en aquella misma mesa y   desayunaba. El entabló conversación sobre cosas sin importancia y los viajeros respondieron; él bebió a su   salud y los viajeros le devolvieron la cortesia.   
   Pero en el momento en que Mosquetón venía a anunciar que los caballos estaban listos y que se levantaba la   mesa, el extranjero propuso a Porthos beber a la salud del cardenal. Porthos respondio que no deseaba otra   cosa si el desconocido, a su vez, quería beber a la salud del rey. El desconocido exclamó que no conocía más   rey que Su Eminencia. Porthos lo llamó borracho; el desconocido saco su espada.   
   -Habéis hecho una tontería -dijo Athos-; no importa, ya no se puede retroceder ahora: matad a ese hombre y   venid a reuniros con nosotros lo más rápido que podáis.   
   Y los tres volvieron a montar a caballo y partieron a rienda suelta, mientras que Porthos prometía a su   adversario perforarle con todas las estocadas conocidas en la esgrima.   
   -¡Unol -dijo Athos al cabo de quinientos pasos.   
   -Pero ¿por qué ese hombre ha atacado a Porthos y no a cualquier otro? -preguntó Aramis.   
   -Porque por hablar Porthos más alto que todos nosotros, le ha tomado por el jefe -dijo D'Artagnan.   
   -Siempre he dicho que este cadete de Gascuña era un pozo de sabiduría

Capítulo disponible en: Inglés Francés Italiano Portugués Rumano Siguiente